Una receta es un dato de salud, y los datos de salud son categoría sensible. Te explicamos qué te puede pedir un cliente, qué dice la ley sobre las multas y cómo revisar tu óptica en diez preguntas.
| ESF | CIL | EJE | ||
|---|---|---|---|---|
| LEJOS | OD | -1.25 | -0.50 | 90° |
| OI | -1.00 | -0.75 | 85° | |
| CERCA | OD | +0.75 | -0.50 | 90° |
| OI | +1.00 | -0.75 | 85° |
El 1 de diciembre de 2026 entra en vigencia la Ley 21.719, que reemplaza a la ley de datos personales que teníamos desde 1999. Lo que la hace distinta para una óptica es una sola frase. Los datos sobre la salud de una persona son datos sensibles, y una receta oftalmológica es un dato de salud.
Eso significa que el cuaderno del mesón, la carpeta de fotos de recetas en el celular del vendedor y el Excel que se pasa por WhatsApp dejan de ser un tema de orden y pasan a ser tratamiento de datos sensibles. La ley crea además una Agencia de Protección de Datos Personales que fiscaliza y sanciona.
Una precisión, porque por ahí anda circulando mal. La ley no prohíbe el papel. Lo que hace es exigir medidas de seguridad, registro de quién accede y plazos de conservación. Un cuaderno bajo llave y con control de accesos en teoría cumple. El problema es que casi ninguna óptica lo tiene así.
Desde diciembre, cualquier cliente puede ejercer estos derechos y tu óptica tiene que poder responder. Léelas pensando en cómo lo harías hoy, con lo que tienes.
Tienes que poder decir quién accedió a la receta de un cliente y cuándo.
Si el cliente pide todo lo que tienes de él, se lo tienes que entregar.
Si pide que lo borres, hay que borrarlo de verdad.
El dato se guarda mientras tenga una razón para estar, y después se va.
La ley ordena las infracciones en tres tramos y le pone un tope a cada uno. Son topes, no multas automáticas. El monto de cada caso lo determina la Agencia según la gravedad, el daño y si hubo reincidencia, y una óptica de barrio no está en el mismo lugar que un banco.
Es el tope que la ley fija para las infracciones leves.
Es el tope para las graves.
Es el tope para las gravísimas, el tramo más alto.
Qué conducta exacta cae en cada tramo es materia de interpretación y recién se va a asentar cuando la Agencia empiece a resolver casos. Si alguien te muestra una cifra como si fuera la multa que te va a llegar, desconfía. Para tu caso puntual, esto lo tiene que ver tu abogado.
Nada de lenguaje de abogado. Son diez preguntas de mesón. Si respondes que no a tres o más, tienes trabajo que hacer antes de diciembre.
Cuenta el cuaderno del mesón, la carpeta de fotos del celular, el Excel del computador y el grupo de WhatsApp. Si están en cuatro partes, son cuatro lugares que tienes que proteger.
Es la pregunta que no se puede responder con papel. Y es la primera que se hace cuando un dato se filtra.
No es solo el nombre y el teléfono. Son sus recetas, sus órdenes, sus abonos y cualquier foto que le hayas sacado a su receta.
Incluye los respaldos y las copias. Lo que sí tienes que conservar son los documentos tributarios, porque los exige otra ley.
Es lo más común y lo más difícil de controlar. Ese celular se pierde, se vende o se va con el vendedor cuando renuncia.
Entre el local y la casa, o entre dos locales. Cada reenvío es una copia más que ya no controlas.
Si todos usan la misma clave, no hay forma de saber quién hizo qué. Y cuando alguien se va, la clave se queda.
Revisa si todavía puede entrar al sistema, al correo de la óptica o al grupo donde se mandan las recetas.
Guardar todo para siempre dejó de ser prudente y pasó a ser un riesgo. Cada dato viejo que conservas es un dato que puedes perder.
La ley obliga a avisar. Tener escrito a quién llamas, qué revisas y qué informas es la diferencia entre responder y improvisar.
Cada vez que alguien abre la receta de un cliente queda una fila con quién fue, cuándo y qué órdenes miró. El dueño lo ve en la ficha, con el botón Quién vio sus recetas. Es la pregunta que un cuaderno no puede responder.
| Quién | Cuándo | Órdenes |
|---|---|---|
| Carla, mesón | 21-10 · 16:42 | OT-4F2K |
| Jorge, óptico | 21-10 · 11:08 | OT-4F2K |
| Carla, mesón | 18-09 · 10:21 | OT-2M6R |
Se exporta su ficha completa, con sus recetas, sus órdenes, sus abonos y hasta su conversación de WhatsApp. Es un botón en la ficha y sale en un archivo que le puedes mandar.
Suprimir deja la ficha limpia de verdad, no tachada. Lo único que se conserva son las boletas y facturas, porque la ley tributaria obliga a guardarlas seis años.
Cada persona del equipo tiene su usuario y ve solo lo que le toca. Cuando alguien se va, se le quita el acceso y se acabó. Nada de una clave compartida dando vueltas, que es por donde se filtra casi todo.
En Usekora la óptica es la responsable de los datos de sus pacientes y nosotros somos el encargado que los trata por encargo suyo. Eso está firmado en el contrato de encargo, con el detalle de cada proveedor que interviene, y la base queda cifrada con sus respaldos.
Sí. La ley trata como sensibles los datos relativos a la salud de una persona, y una receta oftalmológica dice algo sobre la salud visual de quien la tiene. Es la misma categoría de una ficha clínica.
La ley no prohíbe el papel. Lo que te exige es tener medidas de seguridad, poder decir quién accedió al dato, poder entregarlo o borrarlo si el cliente lo pide y no guardarlo para siempre. Un cuaderno sin llave y sin registro no cumple ninguna de las cuatro.
La ley fija topes por tramo de gravedad, de 5.000, 10.000 y 20.000 UTM. No son multas automáticas. El monto lo determina la Agencia según la gravedad, el daño causado y la reincidencia. Desconfía de quien te muestre una cifra como si fuera lo que te va a llegar.
Para atenderlo y armar sus lentes necesitas la receta, así que ahí el tratamiento tiene su razón de ser. Lo que cambia es que tienes que informarle para qué la usas, cuánto la vas a guardar y cómo puede pedirte que se la entregues o la borres.
Es el caso más común y el más difícil de controlar. Ese celular se pierde, se vende o se va cuando el vendedor renuncia, y con él se van las recetas de tus clientes. Si la receta vive en el sistema, el celular deja de importar.
La ley obliga a avisar de las brechas. Tener escrito de antemano a quién llamas, qué revisas y qué informas es lo que te permite responder en vez de improvisar. Nosotros tenemos ese protocolo escrito y lo aplicamos a lo que nos toca como encargado.
Tenemos contrato de encargo con el detalle de nuestros proveedores, política de privacidad, exportar y suprimir en la ficha de cada cliente, registro de quién vio cada receta, acceso por rol, base cifrada con respaldos y protocolo de brechas. Una precisión importante. Los datos de tus pacientes son tuyos y nosotros no los borramos por nuestra cuenta, ni siquiera los viejos, porque la responsable de ellos eres tú. Nosotros te damos las herramientas y purgamos nuestros propios registros técnicos.
Sí. Lo más pesado es sacar las recetas del papel y de los celulares, y eso se hace cargando a tus clientes una vez. Te acompañamos en el traspaso sin costo.
Cargamos a tus clientes y sus recetas contigo, dejamos a cada persona del equipo con su propio acceso y tu óptica queda con el registro que la ley te va a pedir.
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